Analizamos la situación económica y financiera de una compañía antes de una inversión, compraventa o incorporación de socios, identificando riesgos, contingencias y elementos relevantes para la valoración y negociación de la operación.
La due diligence financiera se plantea como una auditoría interna elaborada por especialistas externos, donde se examina la información financiera para asegurar que no existen contingencias en la presentación de los estados financieros que serán un elemento clave en cualquier operación corporativa.
La Due Diligence financiera se plantea como una auditoría interna elaborada por especialistas externos, donde se examina la información financiera para asegurar que no existen contingencias en la presentación de los estados financieros que serán un elemento clave en cualquier operación corporativa.
Es una revisión económica acompañada del examen de otras áreas como fiscal, legal, laboral, comercial o técnica. Por tanto, se establece un análisis conjunto, lo que supone facilitar información sobre múltiples áreas. Se debe explicar claramente la omisión de datos solicitados para evitar contingencias en el informe.
Desde Durbin & Watson abordamos principalmente el análisis financiero, económico, operativo y comercial de la compañía, poniendo el foco en la calidad de la información, rentabilidad, endeudamiento, generación de caja, estructura de costes, márgenes y principales riesgos de la operación.
Las áreas fiscal y laboral las trabajamos directamente con nuestros partners especializados, integrando sus conclusiones en el análisis global cuando el proyecto lo requiera.
La revisión legal se realiza por abogados o asesores jurídicos especializados, pudiendo coordinarse su intervención dentro del proceso para asegurar una visión completa de la operación.
| ÁREA | QUÉ SE ANALIZA |
|---|---|
| Financiera | Estados financieros de los últimos 3–5 años: cuentas de resultados, balances, flujos de caja. Verificación de ingresos recurrentes, márgenes, deuda financiera y posición de tesorería. |
| Fiscal | Revisión de declaraciones fiscales, posibles contingencias tributarias pendientes, deudas con Hacienda y situación respecto a inspecciones fiscales anteriores o en curso. |
| Legal y societaria | Estructura accionarial, pactos de socios, litigios en curso o potenciales, propiedad intelectual, contratos relevantes con clientes o proveedores y condiciones de cambio de control. |
| Laboral | Plantilla, contratos, convenio colectivo aplicable, compromisos por pensiones o stock options, EREs o conflictos laborales pasados, seguridad social al corriente. |
| Comercial | Concentración de clientes, contratos clave, pipeline, estacionalidad, churn y sostenibilidad del modelo de ingresos. |
| Técnica / Operacional | Estado de activos productivos, sistemas de información, tecnología, dependencias tecnológicas y riesgos operativos relevantes. |
El informe recoge conclusiones, riesgos e incumplimientos que pueden derivar en una variación de la valoración inicial. Siempre que las contingencias no queden resueltas antes de realizar la operación corporativa, se deben detallar contractualmente como indemnización a cubrir en el futuro por el vendedor.
La información proporcionada es totalmente confidencial. El inversor solo tendrá acceso al informe resultante, con objeto de evitar facilitar datos críticos en un momento inicial que pudieran ser utilizados para inclinarse a inversiones alternativas.
En procesos complejos con serias implicaciones en operaciones de compra-venta, es recomendable contar con consultores especializados en due diligence — como los que disponemos en Durbin & Watson — para que analicen a fondo la información de la compañía a transmitir.
Depende del tamaño y complejidad de la empresa y del alcance del análisis (áreas incluidas). Para una pyme, una Due Diligence financiera estándar puede completarse en 3–6 semanas desde la recepción de la documentación. Procesos más complejos con múltiples áreas pueden extenderse a 8–12 semanas.
Normalmente la solicita y financia el comprador o inversor, que quiere verificar la información del objetivo. Sin embargo, también es recomendable que el vendedor realice una due diligence propia previa (vendor due diligence) para identificar contingencias antes de ponerlas en manos de un comprador potencial y evitar sorpresas que puedan afectar al precio o a la operación.
Habitualmente: cuentas anuales auditadas o verificadas de los últimos 3–5 años, declaraciones fiscales, contratos relevantes con clientes y proveedores, estructura societaria y pactos de socios, información de empleados y convenios, inventario de activos, y acceso a los sistemas de información internos. Facilitamos un data room checklist al inicio del proceso.
Las contingencias detectadas se recogen en el informe con su valoración económica estimada. Pueden dar lugar a: ajuste del precio de la operación, garantías adicionales del vendedor, indemnizaciones contractuales a cubrir en el futuro, o en casos extremos, a la ruptura de la negociación. Nuestro objetivo es que el comprador tenga información completa para decidir con conocimiento de causa.
Cuéntanos la situación. En una primera sesión te decimos qué áreas de análisis aplican a tu caso, qué plazo estimamos y cómo protegemos la confidencialidad de la información.
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